Open main menu

Wikimedia Commons β

002 Lapageria rosea 04 ies.jpg

No me extrañó cuando me pidió que le acompañara a las carreras.

Había hecho cosas más raras. Le vi dejar un montón de buen dinero a unos malencarados, eso, me dijo, porque nunca se fiaba de los de la taquilla. Me llevó a las gradas. Me señaló con el dedo por el que había apostado: “Aquel negro zaíno”. Vi como salió de la curva dejando a todo atrás, nunca vi a un animal correr tan libre y con tanto brío. Cuando atravesó la línea de meta rompió los boletos con un mal gesto. Oí decir que es que había apostado con dinero de la empresa.